Espada del Augurio
Por: Pedro Hugo Montero
En días recientes, el caricaturista Garcí publicó en El Financiero una caricatura política titulada «El Flautista de Hamelín de la 4T«, en la que se representa a un personaje tocando una flauta con forma de hueso, mientras una multitud de ratas lo sigue hipnotizada. La escena es una clara referencia a la fábula del Flautista de Hamelín, reinterpretada en un contexto político mexicano.
La fisonomía del flautista sugiere que se trata de Andrés Manuel López Beltrán, conocido como “Andy”, hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador. En los últimos años, su figura ha cobrado relevancia dentro de Morena, especialmente en la operación política rumbo a 2024 y con miras a 2030.
La vestimenta y actitud del personaje evocan el papel del flautista en la historia original: un líder que, con su melodía, atrae y guía a quienes lo siguen. En este caso, las ratas que marchan tras él representan a políticos y figuras de reputación cuestionable que han sido incorporadas a Morena en un proceso de afiliación masiva, impulsado precisamente por Andy.
El hijo del expresidente ha sido señalado como un operador clave dentro del partido, con la tarea de definir quién entra y quién se acomoda dentro de la estructura del movimiento de la 4T. Su influencia, recursos y control sobre decisiones internas lo han convertido en una figura central en la reconfiguración de Morena rumbo a los próximos comicios.
En los últimos meses, el partido ha iniciado una campaña de afiliación con la meta de registrar 10 millones de miembros. Como parte de esta estrategia, han sido bienvenidos políticos provenientes de otros partidos, algunos con antecedentes controvertidos. Un caso destacado es el de Miguel Ángel Yunes Márquez, exmiembro del PAN, cuya tentativa de afiliación intentó ser bloqueada por la gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle, debido a preocupaciones sobre su alineación con los valores del partido. Al final, ya está afiliado en Morena. ¿Podría ser candidato a presidente municipal en junio de este año?.
La caricatura política cobra aún más sentido cuando se considera el fenómeno de Morena absorbiendo a políticos de dudosa reputación o con antecedentes cuestionables, ya sea por su cercanía con el crimen organizado o por sus prácticas políticas. Entre estos casos destacan los gobernadores de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y del Estado de México, Delfina Gómez Álvarez, quienes forman parte de la estructura política que Andy busca consolidar.
Además, la imagen sugiere que Andy López Beltrán desempeña un papel central en este proceso de afiliación masiva, lo que ha generado debate y críticas tanto dentro como fuera del partido. Para algunos, su ascendente influencia responde a una estrategia para mantener la continuidad del liderazgo de su padre dentro de Morena; para otros, es el preludio de su propia proyección política rumbo a las elecciones de 2030.
La incorporación de figuras con antecedentes cuestionables ha provocado tensiones internas en Morena y críticas desde la oposición. Mientras algunos ven esta estrategia como una forma de fortalecer al partido de cara a futuros comicios, otros advierten sobre los riesgos de diluir sus principios fundacionales y generar conflictos internos que podrían afectar su cohesión y credibilidad.
En conclusión, la estrategia de afiliación liderada por “Andy» López Beltrán evidencia una dinámica compleja dentro de Morena. La expansión y consolidación del partido se enfrentan al desafío de mantener su integridad y coherencia ideológica, especialmente en un escenario político donde la lucha por el poder rumbo a 2030 ya ha comenzado. Y aunque lo niegue, él será el candidato presidencial de Morena. Total, ya tiene una marca personal consolidada: Andrés Manuel López.
