De Senadora a Secretaria
Pedro Hugo Montero
Antes de redactar esta columna, estuve atento al anuncio de Clara Brugada sobre la integración de su gabinete en la Ciudad de México. Aunque desde la semana pasada se especuló mucho sobre el posible cargo que podría asumir Citlalli Hernández, con rumores de que podría ser Secretaria General de Gobierno o Secretaria del Trabajo, me sorprendió que no fuera incluida en los primeros anuncios. Sin embargo, minutos después, Citlalli publicó en X (anteriormente Twitter) su agradecimiento a la presidenta electa Claudia Sheinbaum por nombrarla titular de la Secretaría de las Mujeres.
El nombramiento de Citlalli Hernández se volvió tendencia en las redes sociales, generando tanto mensajes de apoyo como de desprecio. Por un lado, se critica que en la 4T se valore más la lealtad que la preparación y el conocimiento. Aunque tiene estudios en comunicación, no cuenta con un título formal en esa materia. Por lo tanto esta quitando oportunidad a profesionales, y demuestra lo que es sabido, importa más ser un buen lamebotas o recomendado, que tener una educación formal, también demuestra que no puede terminar lo que empezó. En síntesis se cayó para arriba, y fue premiada su mediocridad.
A pesar de su capacidad para desempeñarse “bien”, es una figura polémica que aporta controversia a las sesiones, con actitudes porrilistas y un enfoque más obradorista que el propio Andrés Manuel López Obrador.
Su trayectoria política, que abarca los últimos 10 años, ha sido completamente en Morena. Su actitud la ha convertido en una figura destacada dentro del movimiento que se alinea con los principios más radicales y transformadores del partido, apoyando la agenda de AMLO en temas como la justicia social, la corrupción y la equidad de género. Las iniciativas que ha promovido en el Senado reflejan su compromiso con el grupo de los «puros«.
Pero ¿cómo se hizo tan relevante? De ser una legisladora poco conocida, saltó a la fama debido a un incidente notable en octubre de 2022. En esa ocasión, la senadora Citlalli Hernández recibió un paquete sospechoso en su oficina en el Senado de México. El paquete, que aparentaba ser un dispositivo explosivo, generó una alarma significativa. Afortunadamente, resultó ser una falsa alarma y no contenía ningún explosivo real.
La reacción de Ricardo Monreal, coordinador de su bancada y presidente de la Junta de Coordinación Política del Senado, fue condenar claramente el acto de violencia, mostrar su apoyo a Citlalli Hernández y enfatizar la necesidad de reforzar las medidas de seguridad y asegurar una investigación exhaustiva del hecho.
La estrategia fue clara: convertir una debilidad en fortaleza. Esto ha reforzado su imagen como defensora de los derechos humanos, la igualdad de género y la participación ciudadana. De este modo, se ha creado el arquetipo de la “chaira” contemporánea, defensora de la autoaceptación, que atrae a ciertos sectores feministas.
La pregunta ahora es si logrará mitigar el clima de tensión que el actual gobierno ha llevado al extremo con respecto a las demandas feministas, sobre todo de seguridad e integridad. Habrá que darle el beneficio de la duda. Lo que sí está obligada a hacer es reducir sus impulsos violentos, y empezar a escuchar todas las voces, aunque disientan del segundo piso de la 4T.
De acuerdo a una revisión en la página del Senado de la República, cuenta con al menos 53 faltas a sesiones desde 2018 hasta abril de 2024, y promovió 22 iniciativas, entonces la imagen que proyecta y la narrativa que manejará es la que trazó Sheinbaum, ‘se encargará de acompañar al sistema público de cuidados’ “Por eso una de las primeras tareas, junto con Bienestar, es llevar una cartilla de los derechos de las mujeres a cada mujer mexicana”, lo que la obligará a recorrer todo el país, y hacer proselitismo a favor de Claudia Sheinbaum y Morena, lo cual es medible y relevante, o sea ahora sí tendrá que trabajar.
