Ceremonia del año nuevo azteca en Iztacalco, tiempo de regeneración

• Conmovedor espectáculo en el kiosko del Barrio de La Asunción levanta ecos de un pasado luminoso y concita al cambio interior para trascender.

Los ecos lúgubres del caracol remataban una plegaria repetida en cuatro ocasiones –una por cada punto cardinal–, y entonada con la musicalidad de la lengua náhuatl y cuyo acento sagrado parecía elevarse al cielo, junto con el humo que el incienso desprendía del copalli (sahumerio prehispánico): primero se saludó al Sur, representado por el glifo Tochtli (conejo); le siguió Ácatl (carrizo), para el Oriente, por donde se levanta el Sol; luego, Técpatl (cuchillo de pedernal), que simboliza el norte y, finalmente, Calli (casa) para el poniente, donde el astro rey desciende cada noche al inframundo para resurgir, fortalecido y triunfante, al despuntar el día (tonalli) siguiente.

Aún no se disipaba la penumbra del amanecer y ya el kiosko de San Matías, en el Barrio de La Asunción de la Alcaldía Iztacalco, se transformó por una horas en centro ceremonial mexica para recibir a Xiuhtecuhtli, Dios de la Regeneración, quien anuncia un nuevo año o xihutl: en este día, el Mahtlactli Tochtli (10 Conejo).

Esos cuatro símbolos –explica el líder del grupo ceremonial–, que se ordenan como Tochtli, Ácatl, Técpatl y Calli, darán alternadamente su nombre a cada uno de los 13 años que componen un Tlalpilli o nudo de años que, a su vez, se ordenan también en cuatro trecenas de años, con sus respectivos nombres, o sea, hay 13 años Tochtli, 13 Ácatl, 13 Técpatl y 13 Calli que, juntos, forman un Atado de (52) años o Xiuhmolpilli, cuyo ciclo se iniciaba con la ceremonia ritual del Fuego Nuevo en el Cerro de la Estrella, que hoy se ubica en la vecina Alcaldía de Iztapalapa y que los pueblos nahuatlacas llamaban Huixachtécatl o Cerro de los Huizaches. Dos Xiuhmolpilli forman un huehuelitli (ancianidad) de 104 años.

Los años Tochtli inician a las 06:30 horas –por eso, la ceremonia en el kiosko de San Matías inició al despuntar la mañana–, y terminan al mediodía; los Ácatl, empiezan a las 12:30 horas y acaban al atardecer; los Técpatl principian a las 18:30 horas y culminan a la medianoche, y los Calli, inician a las 00:00 horas y terminan al amanecer… y vuelta a empezar.

Tras el ritual del Cambio de Año Azteca siguieron danzas de pleno colorido que rememoraban las guerras floridas, que estaban diseñadas más como una ofrenda de los pueblos guerreros del Anáhuac, quienes imaginaban que desde el cielo, los dioses miraban el remolino cambiante que allá abajo en la tierra proyectaban con sus pasos al ritmo del teponachtli, el huéhuetl, las flautas y las coyuyas o tiras de sonajas que los ejecutantes llevaban atadas a los tobillos.

A los pies de la escalera del kiosko, el grupo que realizó las festividades del año nuevo azteca, dispuso ofrendas en el piso recamadas de flores, frutas y granos de colores que representan los cuatro rumbos que toma el universo en cada xihutl.

Las celebraciones iniciaron el pasado miércoles con una conferencia magistral sobre la manera en que los pueblos originarios de Mesoamérica llevaban la cuenta precisa de los días y los años, pues de ello dependía el cultivo de la tierra. Ahí, los expertos antropólogos explicaron que la Piedra del Sol, erróneamente llamada Calendario Azteca, pues es más que eso; es todo un sistema calendárico de gran exactitud, el Tonalpohualli, con años de 18 meses, cada uno de 20 días y 5 sobrantes llamados Nemontonalli o “que completan”(la cuenta); de esa manera se evitan los años bisiestos.

Este conteo es incluso más preciso que nuestro calendario occidental y ahí se representan los dos calendarios, uno civil y otro religioso, que medían el tiempo y daban sentido a la vida de los antiguos pueblos del Anáhuac.

Estas actividades, a cargo de la Dirección de Derechos Culturales, se inscriben en la política social del Alcalde de Iztacalco, Armando Quintero Martínez quien, se ha propuesto fomentar todo tipo de expresiones artísticas, académicas, lúdicas, deportivas e intelectuales como acciones de gobierno a favor de la juventud, la niñez y las familias iztacalquenses. Así dan cuenta la serie de eventos que todos los días tienen ocasión en distintos puntos como parques, jardines y explanadas de la demarcación.

Los fines de semana ya se han hecho tradicionales eventos como los Sábados Familiares en el Jardín del Arte “Silvestre Revueltas”, a espaldas del edificio sede de Gobierno, que este día deleitó a las y los habitantes iztacalquenses con la presentación de grupos musicales, cantantes líricos y grupos de diversas danzas y bailes; así como también los Domingos Familiares en la explanada principal de la Alcaldía, o los Sábados de Danzón, con repertorio selecto e interpretación de la Banda de Música de la Iztacalco.

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