La mañana de este miércoles 23 de abril de 2025, tuvo lugar el rito de traslación del féretro del Papa Francisco en el Vaticano, encabezado por el Colegio Cardenalicio, reunido en Roma tras su fallecimiento.
La ceremonia comenzó en la capilla de la Casa Santa Marta, donde el cardenal Kevin Farrell, Camarlengo de la Santa Romana Iglesia, dirigió una breve liturgia de oración por el alma del Papa.
Palabras de gratitud y esperanza
Durante la oración inicial, Farrell agradeció a Dios por los 12 años de pontificado de Francisco, destacando los frutos espirituales de su servicio:
«Demos gracias al Señor por los innumerables dones que concedió al pueblo cristiano a través de su siervo, el Papa Francisco», oró el cardenal.
«Pidámosle, en su misericordia y bondad, que conceda al difunto Papa un hogar eterno en el reino de los cielos, y que conforte con la esperanza celestial a la familia papal, a la Iglesia en Roma y a los fieles de todo el mundo».
Procesión solemne hacia la Basílica de San Pedro
Tras la oración, el féretro fue llevado en procesión a través de la Plaza de Santa Marta, pasando por el Arco de las Campanas, hasta llegar a la Plaza de San Pedro. Más de 20,000 personas esperaban en el lugar para rendir homenaje al Papa emérito.
El momento fue acompañado por un aplauso contenido pero prolongado cuando el féretro subió las escalinatas y fue introducido en la Basílica de San Pedro.
Allí, el ataúd fue colocado ante el Altar de la Confesión, mientras el coro entonaba las Letanías de los Santos en latín por el eterno descanso de su alma.
Liturgia de la Palabra y homenaje final
El Cardenal Farrell dirigió una Liturgia de la Palabra, que incluyó una lectura del Evangelio de Juan (17:24-26), pasaje donde Jesús expresa su amor por los discípulos y su deseo de unidad en Dios.
El rito concluyó con el canto de la Salve Regina, himno mariano que clama: «Salve Regina, Madre de Misericordia». Acto seguido, los miembros del Colegio Cardenalicio se acercaron a despedirse del Papa, seguidos por los fieles presentes.
Un pontífice que deja huella
Con este acto litúrgico de traslación, se marca el inicio formal de los funerales del Papa Francisco, cuyo legado de cercanía, misericordia y renovación espiritual ha sido reconocido por creyentes en todo el mundo.

