En un emotivo homenaje, más de 200.000 fieles se congregaron este sábado en la Plaza de San Pedro y la Vía de la Conciliación para despedir al Papa Francisco, en una ceremonia caracterizada por la sobriedad que el propio pontífice argentino había dispuesto.
Un adiós marcado por la fe y la esperanza
La misa fúnebre fue presidida por el Cardenal Giovanni Battista Re, Decano del Colegio Cardenalicio, quien ofreció una homilía profunda en la que retrató a Francisco como un líder de humildad, cercanía y servicio.
“Estamos reunidos en oración en torno a sus restos mortales con el corazón triste, pero sostenidos por las certezas de la fe”.
Cardenal Giovanni Battista Re
“no termina en la tumba, sino en la casa del Padre, en una felicidad eterna que no conocerá el ocaso”.
Manifestación mundial de cariño y reconocimiento
Delegaciones de decenas de países, líderes de otras confesiones religiosas y miles de fieles provenientes de todo el mundo abarrotaron los espacios disponibles.
La Plaza de San Pedro, que tiene una capacidad de 40.000 personas, alcanzó su límite máximo, y el Vaticano habilitó áreas aledañas con pantallas gigantes para que todos pudieran seguir la ceremonia.
“La masiva manifestación de afecto y participación que hemos visto en estos días nos muestra cuánto ha tocado mentes y corazones el intenso pontificado del Papa Francisco”.
Cardenal Re
El Vaticano cifró en 200.000 personas la asistencia total a este histórico funeral, reafirmando el impacto global del pontífice que marcó una época con su mensaje de amor, inclusión y esperanza.

