Espada del Augurio 28 de abril 2025

Claudia quiso callarnos. No lo logró

Por:Pedro Hugo Montero

Me arriesgo a que esta columna desaparezca de las redes, a que la etiqueten como “contenido inapropiado” o a que un burócrata digital me bloquee por “violaciones normativas”. Pero vale la pena decirlo claro y sin rodeos: el gobierno de Claudia Sheinbaum intentó institucionalizar la censura en México.

Sí, leyó usted bien. A través de su nueva Ley de Telecomunicaciones y Radiodifusión, aprobada al vapor por Morena y sus aliados en comisiones, la presidenta Sheinbaum buscó entregarle a la “Agencia de Transformación Digital” el poder de bloquear plataformas digitales si así lo pedía cualquier dependencia del gobierno federal. En otras palabras: convertir la ley en una mordaza y el poder ejecutivo en juez y verdugo del espacio digital.

Esta vez no hubo lugar a interpretaciones suaves. El artículo 19 de la iniciativa era, y sigue siendo mientras no se elimine del todo, una herramienta de censura camuflada bajo el lenguaje de la regulación.

Pero la historia tiene un giro: la ciudadanía respondió. La prensa resistió. Los caricaturistas incomodaron. Y el régimen reculó.

El viernes 25 de abril, la presidenta Sheinbaum, acorralada por las críticas, por la opinión pública y por el eco de medios internacionales, tuvo que ceder. Dijo que se puede modificar o eliminar el artículo cuestionado. Aceptó, casi con desgano, que no tiene que aprobarse “ya el martes”. E insinuó, entre dientes, que si es necesario se convoque un periodo extraordinario.

Insistió en que se explique, se dialogue y se vea si hay algún caso o alguna duda, y no solo que se aclare, porque todo puede ser perfectible. Indicó que no se trata de aprobar a fuerza en un día, por lo que habría que escuchar, pero no se regresará a lo que había antes.

Aseguró que no debemos tener ninguna preocupación de que pueda haber un asunto autoritario o que alguien vaya a hacer algo indebido pues esa no es “la intención” de la ley, aunque todos sabemos que sí, o al menos eso se han dedicado a mostrar sus bots sicarios y el propio Pepe Merino.

Pidió que el Senado abra el espacio para el perfeccionamiento de la ley donde participen funcionarios federales

Como bien lo señala Reforma en su columna Templo Mayor, “está por verse si Morena cumple con el ofrecimiento de abrir el diálogo con representantes del sector y expertos para mejorar la iniciativa de Ley de Telecomunicaciones y, sobre todo, si les hacen caso.” La mayoría por experiencias pasadas, intuimos que no.

No lo hizo por convicción. Lo hizo por presión.

Porque lo que está en juego no es una ley más, ni un artículo mal redactado: es el ADN autoritario del proyecto político que Sheinbaum representa. Un régimen que desde AMLO ha despreciado a la prensa crítica, estigmatizado a los periodistas y ahora quiere controlar también las redes sociales donde millones escapan de la narrativa oficial.

Los cartones de la semana lo dejaron claro. Rictus, con su dibujo afilado, mostró a Sheinbaum convertida en antena que solo transmite lo que conviene. Calderón la retrató como conductora de Big Brother cercenando libertades. Y Xolo ilustró al gobierno cerrando el paso a la libre expresión mientras sus legisladores son mostrados como borregos al precipicio, con miras a la aprobación de la ley.

Esta no es la primera vez que el poder intenta acallar al país:

  • En 1968, el régimen de Díaz Ordaz censuró Tlatelolco con tinta de sangre.
  • En 1976, Echeverría asfixió a Excélsior y provocó el nacimiento de Proceso.
  • Con Salinas, la prensa se compraba o se castigaba.
  • Con Peña Nieto, se intentó una «ley Televisa 2.0» que fracasó por movilización social.
  • Con AMLO, vivimos el sexenio del acoso sistemático a la prensa.
  • Y hoy, con Sheinbaum, la autocracia digital ya tiene nombre, agencia y un artículo que —si no se elimina por completo— seguirá siendo un riesgo latente para la libertad.

Este intento fallido es solo una advertencia. La presidenta está mostrando los colmillos apenas en su arranque de mandato. Cede hoy, pero no hay garantía de que no regrese mañana con una versión más pulida, más sigilosa, más peligrosa.

Sea lo que sea, la sociedad civil ha convocado para este 28 de abril a una manifestación afuera del Senado a las 10:00 a una manifestación por la libertad de expresión.

Nos quisieron silenciar.

Pero aquí seguimos escribiendo.

Aquí seguimos resistiendo.

Aquí seguimos gritando: no nos callarán.

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