Espada del Augurio: ¡No más nepotismo!, ay si ajá

Por:Pedro Hugo Montero

En septiembre de 2024, el periódico Reforma publicó un cartón del caricaturista Calderón, haciendo una crítica al nepotismo dentro de Morena.

En la parte superior de la imagen, un gran globo de diálogo proclama en letras gruesas y negras: «¡NO MÁS NEPOTISMO!». Lo irónico es que quienes gritan esta consigna son justamente los personajes representados en la ilustración, cuyos rasgos exagerados y similares insinúan que forman parte de la misma red política o son familiares entre sí.

El cartón muestra un grupo de rostros caricaturizados con expresiones exageradas: ojos saltones, narices alargadas, dientes prominentes y cejas levantadas. Algunos personajes aparecen gritando o riendo, mientras que otros muestran un aire de complicidad o cinismo. Líneas blancas conectan la frase «¡NO MÁS NEPOTISMO!» con varios de ellos, sugiriendo que todos están involucrados en prácticas de herencia política dentro del partido.

Los personajes identificados en la parte inferior del cartón, de izquierda a derecha, son:

  • Guadalupe Tadei (presidenta del INE): Representada con facciones redondeadas y una mirada preocupada o sorprendida.
  • Pablo Gómez (titular de la UIF): Con una expresión burlona o satisfecha, característico por sus gafas grandes.
  • Ricardo Monreal (coordinador de diputados de Morena): Con su característico peinado hacia atrás y una expresión de astucia.
  • Luisa María Alcalde (presidenta nacional de Morena): Destacada por su cabello rizado y una amplia sonrisa.
  • Andrés Manuel López Obrador (AMLO): En el centro, con su cabello canoso y una expresión entre liderazgo y sarcasmo.
  • Adán Augusto López (coordinador de Senadores de Morena): Con cejas gruesas y una mirada de complicidad.
  • Martí Batres (director general del ISSSTE): Con una expresión seria o de análisis.
  • Ernestina Godoy (consejera jurídica de la Presidencia): Caricaturizada con un rostro endurecido y una mirada determinada.

El discurso contra el nepotismo: simulación o reforma real?

Traigo a colación este cartón porque, el pasado 5 de febrero, en el marco de la conmemoración de la Carta Magna, la presidenta Claudia Sheinbaum presentó una iniciativa contra el nepotismo. No es coincidencia: está replicando la estrategia de su predecesor, quien usó el mismo evento para presentar sus últimas reformas, todas aprobadas sin mayor resistencia.

La propuesta de Sheinbaum busca prohibir que familiares directos de funcionarios salientes asuman sus puestos de manera inmediata, con la intención de erradicar la práctica de «heredar» cargos públicos. La intención suena bien, pero cuando analizamos el contexto histórico y político de México, surgen serias dudas sobre su viabilidad.

Un vistazo al pasado: el caso López Portillo

El nepotismo no es nada nuevo en la política mexicana. Un caso emblemático ocurrió en la década de 1980, cuando el expresidente José López Portillo colocó a su hermana, Margarita López Portillo, al frente de Radio, Televisión y Cinematografía (RTC). Lejos de negar el favoritismo, López Portillo declaró con orgullo: «¡Y no lo niego! ¡Al contrario, me enorgullezco de mi nepotismo!».

Su caso no fue el primero ni el último. La cultura del «hijo, hermano o compadre en el puesto» ha estado arraigada en la administración pública por décadas.

El presente: las denuncias de nepotismo en la 4T

A pesar de las promesas de cambio y transparencia, el gobierno de López Obrador no ha estado exento de señalamientos por nepotismo. Se han documentado múltiples casos de familiares de altos funcionarios en posiciones clave dentro de la administración pública.

Aunque no todos los casos han sido formalmente comprobados como nepotismo en términos legales, han generado debate sobre la transparencia y el discurso de austeridad del expresidente. Estos señalamientos ponen en entredicho la credibilidad de Morena en su lucha contra la corrupción y el influyentismo.

¿La iniciativa de Sheinbaum es viable?

El 5 de febrero de 2025, Sheinbaum presentó su iniciativa para modificar la Constitución e impedir que familiares directos de funcionarios puedan sucederlos en el cargo de manera inmediata. Sobre el papel, suena bien. Pero su implementación enfrenta múltiples obstáculos:

  1. La cultura política arraigada: El nepotismo no es un problema reciente ni exclusivo de un partido. Está profundamente normalizado y forma parte de la lógica del poder en México.
  2. Resistencia dentro de Morena: Figuras prominentes del partido, como Félix Salgado Macedonio o Saúl Monreal (hermano de Ricardo Monreal), han mostrado desdén hacia la iniciativa, argumentando que no les afecta directamente.
  3. Falta de sanciones reales: ¿Cómo se garantizará su cumplimiento? Sin mecanismos efectivos de supervisión y sanción, la ley podría quedarse en letra muerta.

¿Cambio genuino o discurso vacío?

La propuesta de Claudia Sheinbaum aparenta ser un paso hacia la transparencia y la meritocracia en la política mexicana. Sin embargo, su éxito dependerá de la voluntad política real para romper con prácticas arraigadas y de la existencia de mecanismos efectivos de supervisión.

¿Podrá Sheinbaum convencer a los legisladores de su partido para que la apoyen y así lograr un cambio real? ¿O simplemente veremos otra simulación, donde el discurso anti-nepotismo es solo una cortina de humo para legitimar un sistema que sigue beneficiando a los mismos de siempre?

El tiempo lo dirá.

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