Icono del sitio

Drones, cárteles y soberanía: el nuevo dilema de México ante EE.UU.

Anuncios

Espada del Augurio

Por:Pedro Hugo Montero

La semana pasada, La Jornada y Reforma reportaron que la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA) notificó al Capitolio sobre el despliegue de aeronaves no tripuladas en el espacio aéreo mexicano. Estos drones, utilizados regularmente en misiones antiterroristas, estarían operando para recolectar información sobre los cárteles de la droga.

Ante el creciente número de vuelos de espionaje estadounidense, la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) aseguró que el sistema de vigilancia del espacio aéreo mexicano opera «al 100%«. Sin embargo, la revelación ha generado interrogantes sobre la soberanía nacional y la colaboración en materia de seguridad entre ambos países.

Trump, Sheinbaum y la “campañita

Donald Trump, al frente de la Casa Blanca, afirmó que México está controlado por los cárteles del narcotráfico y ofreció ayuda para combatirlos, si el gobierno de Claudia Sheinbaum lo permite, políticamente puede decir que si, pero su actuación puede no coincidir con la expectativa. Sin embargo, Trump evitó comentar sobre los drones espía, centrándose en acusaciones sobre la crisis migratoria.

Por su parte, la presidenta Claudia Sheinbaum minimizó los reportes sobre el uso de drones de la CIA, calificándolos como parte de una campañita. No obstante, reconoció que estos sobrevuelos forman parte de la cooperación en seguridad con Estados Unidos y que se realizan bajo petición del gobierno mexicano.

Senado exige respuestas y EE.UU. intensifica la presión

A raíz de estos informes, el PAN y Movimiento Ciudadano impulsaron una solicitud en el Senado para que la Sedena informe sobre los presuntos vuelos de drones estadounidenses en México.

En paralelo, Estados Unidos designó a seis cárteles mexicanos como organizaciones terroristas globales, lo que permite congelar sus bienes, procesar a quienes los apoyen y restringir su entrada al país. Entre estos cárteles están el de Sinaloa, Jalisco Nueva Generación, Cárteles Unidos, Cártel del Noreste, Cártel del Golfo y La Nueva Familia Michoacana. A esta postura se sumó Canadá, cuyo embajador en México, Cameron Mackay, anunció que su país también designará a ciertos cárteles mexicanos como grupos terroristas.

Elon Musk, funcionario del gobierno de Trump, fue más allá al declarar que estos cárteles «ya son blancos legítimos« para ataques con drones armados. 

El dilema de la soberanía y la cooperación

En respuesta a la creciente presión, México y EE.UU. firmaron un pacto de seguridad entre el secretario de Defensa de México, Ricardo Trevilla Trejo, y el jefe del Comando Norte de EE.UU., Gregory Guillot, para coordinar patrullajes en la frontera y fortalecer el intercambio de información.

Mientras tanto, en el ámbito interno, Sheinbaum presentó una iniciativa de reforma constitucional para blindar la soberanía nacional y sancionar con prisión preventiva a quienes realicen labores de espionaje o tráfico de armas sin autorización del Estado.

A pocos días de que venza el plazo de EE.UU. para imponer aranceles a México, el gobierno federal ha intensificado operativos contra el crimen organizado. En las últimas semanas, se han capturado 610 personas, incautado 548 armas y decomisado 18 toneladas de droga, incluyendo detenciones de operadores de «Los Chapitos» en Culiacán.

¿Cooperación o sometimiento?

El dilema que enfrenta México es evidente: ¿hasta qué punto la cooperación con EE.UU. en materia de seguridad es un acuerdo entre iguales y no una imposición disfrazada? Mientras la Casa Blanca endurece su postura y clasifica a los cárteles mexicanos como terroristas, el gobierno de Sheinbaum intenta mantener un equilibrio entre la diplomacia y la defensa de la soberanía nacional.

La relación México – EE.UU. está entrando en una fase crítica. La presión de Washington, la intervención de Canadá y el despliegue de drones ponen en jaque la estrategia de seguridad mexicana. ¿Será este el inicio de una intervención más directa?  ¿O México logrará mantener el control sobre su territorio? ¿O se confirmará que vivimos un narcoestado? El desenlace podría redefinir el futuro de la relación bilateral.

Salir de la versión móvil