Por:Pedro Hugo Montero
Profesión Peligro: Ser Periodista en México
Tal como en la serie de televisión estadounidense de los ochenta y su película homónima de 2023, Profesión Peligro, donde un doble de acción de Hollywood también trabajaba como cazarrecompensas enfrentando riesgos extraordinarios, el ejercicio del periodismo en México se ha convertido, desafortunadamente, en una profesión peligrosa. Pero esta no es ficción: nuestro país es considerado uno de los más letales del mundo para ejercer el periodismo, superando incluso a naciones en conflicto armado. Esta situación ha sido ampliamente documentada por organizaciones como Reporteros Sin Fronteras (RSF), el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ) y Amnistía Internacional.
En las últimas décadas, México ha registrado decenas de asesinatos de periodistas cada año. Según RSF, el país suele liderar la lista de naciones sin guerra en cuanto al número de periodistas asesinados. La mayoría de estos crímenes quedan impunes, con una alarmante tasa de más del 95% de casos sin resolver. Los comunicadores que investigan temas como corrupción, narcotráfico, crimen organizado, violaciones a derechos humanos o colusión entre autoridades y delincuentes son los más vulnerables.
Factores Clave
- Colusión entre autoridades y crimen organizado: En muchos casos, las investigaciones han revelado la participación de funcionarios públicos en actos de violencia contra periodistas, lo que refuerza un ambiente de miedo y silencio.
- Debilidad institucional: Las fiscalías y organismos encargados de proteger a los periodistas carecen de recursos y, en muchos casos, de voluntad política para investigar y sancionar los ataques.
- Cultura de censura: La autocensura es cada vez más común en regiones peligrosas, ya que los periodistas no pueden garantizar su propia seguridad ni la de sus familias.
- Fallas en mecanismos de protección: El Mecanismo de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas ha sido severamente criticado por su ineficacia y falta de alcance.
Aunque México no está formalmente en guerra, la violencia causada por el narcotráfico y el crimen organizado genera un entorno similar al de una guerra no convencional, con miles de víctimas cada año, incluidos periodistas.
En 2024, el país registró siete asesinatos de periodistas, consolidándose como el tercer lugar más letal para la prensa, solo por detrás de Palestina y Pakistán. Esta estadística refleja una crisis persistente en la protección de la libertad de expresión y la seguridad de quienes ejercen el periodismo.
Gobiernos de Morena: Bajo Escrutinio
La violencia contra periodistas no comenzó con Morena. Los sexenios de Felipe Calderón (PAN) y Enrique Peña Nieto (PRI) también registraron numerosos casos. Sin embargo, durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador (AMLO), los asesinatos de periodistas han continuado a un ritmo alarmante, y el de Claudia Sheinbaum Pardo parece seguir la misma dirección. Ambos mandatarios han adoptado discursos que estigmatizan a periodistas y medios, aumentando su vulnerabilidad. Ejemplo de esto es la reciente descalificación por parte de Claudia Sheinbaum hacia el reportaje del New York Times sobre la producción de fentanilo en México. Y al igual que su antecesor niega lo evidente, sin pruebas, pero si minimiza, descalifica y denuesta.
A pesar de las promesas de justicia, la mayoría de los casos de asesinatos a periodistas bajo los gobiernos de Morena permanecen sin resolver. Estos fracasos no solo evidencian fallas en los mecanismos de protección existentes, sino también una preocupante impunidad que perpetúa el ciclo de violencia.
Por lo anterior, es imperativo que el gobierno mexicano adopte acciones contundentes para revertir esta situación:
- Fortalecer los mecanismos de protección: Dotar de recursos suficientes y garantizar la eficacia de los programas existentes, priorizando a periodistas en regiones de alto riesgo.
- Combatir la impunidad: Crear unidades especializadas y autónomas para investigar y sancionar los crímenes contra periodistas, asegurando procesos transparentes y justos.
- Fomentar la libertad de expresión: Evitar discursos estigmatizantes desde las esferas del poder y promover un entorno de respeto hacia la labor informativa. (Se ve complicado en este gobierno).
- Colaborar con organismos internacionales: Solicitar asesoría de organizaciones como la UNESCO o la ONU para implementar mejores prácticas en la protección de periodistas.
El periodismo es un pilar fundamental de la democracia y la justicia. Cada voz silenciada representa una pérdida irreparable para la sociedad mexicana. Es responsabilidad del gobierno garantizar que informar no sea una sentencia de muerte. El futuro de nuestra democracia depende de ello.

