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El SAT jinetea, el pueblo espera: el gobierno exprime al contribuyente tras ganar las elecciones

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Espada del Augurio Por:Pedro Hugo Montero

En 2025, cumplir con tus obligaciones fiscales ya no garantiza justicia ni eficiencia. Este año, miles de contribuyentes mexicanos que presentaron en tiempo y forma su declaración anual siguen esperando la devolución de su saldo a favor. ¿La razón? El Servicio de Administración Tributaria (SAT) ha activado el freno… y muchos sospechan que lo hace con toda la intención.

El SAT se ha escudado en que la ley le permite hasta 40 días hábiles para devolver impuestos. Legal, sí. ¿Moral? Muy discutible. Porque lo cierto es que en años anteriores las devoluciones llegaban en pocos días, sin excusas ni rechazos masivos. Hoy, en cambio, el sistema parece diseñado para retrasar, rechazar o enterrar cualquier devolución.

El ex titular de la Condusef, Mario Di Costanzo, fue uno de los primeros en denunciarlo en redes sociales. En su cuenta de X escribió que el SAT “no tiene dinero para devoluciones” y que está jineteando el dinero de los contribuyentes. Su tuit se volvió viral y desató una cascada de testimonios: trabajadores, pequeños empresarios, profesionistas, todos reportando devoluciones no aprobadas sin explicación alguna, pese a haber presentado los mismos documentos y con las mismas condiciones que años anteriores.

Un texto irónico, que también circula en redes, lo resume con brutal honestidad:

“Ya salió a aclarar el SAT que, efectivamente, no ha hecho las devoluciones con la rapidez de antes, pero que cuenta con un plazo legal de 40 días para jinetear el dinero, perdón, para devolverlo.”

Por la misma tardanza, discrecionalidad y falta de transparencia en el tema de devoluciones colectiva, el propio Di Constanzo propone y promueve una acción colectiva contra el SAT vía  la Procuraduría de la Defensa del Contibuyente.

La crítica va más allá de la lentitud: lo que indigna es la doble moral política. Porque en 2024 —cuando había elecciones— el SAT devolvía como nunca. Eficiencia suiza, depósitos puntuales, cero rechazos arbitrarios. Ahora, en cambio, que el gobierno ya no necesita votos, vuelve la opacidad y la indiferencia.

Este año, al SAT ya no le urge quedar bien. Ya no hay campañas. Ya no hay necesidad de aparentar eficiencia. Ahora puede esconderse tras el “plazo legal” para retener el dinero que no le pertenece.

Y mientras tanto, los ciudadanos cumplidos financian sin querer al gobierno con su propio saldo a favor.

El mensaje es claro: cuando votas, te premian; cuando ya votaste, te castigan.

Una institución fiscal que sólo funciona en años electorales no es confiable.

Y un gobierno que exprime al contribuyente después de haberle pedido el voto, no administra: abusa.

 #DisfrutenLoVotado.

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