Pedro Hugo Montero
El Partido Revolucionario Institucional (PRI) es uno de los partidos políticos más antiguos y prominentes de México, y está cerca de su extinción, independientemente de los reveses que ha sufrido a lo largo de la historia, de los cambios, alternancia, escándalos, fallas y corrupción que le caracterizó, no todo es culpa de los presidentes anteriores, ni exclusivamente de Alejandro Moreno Cárdenas, también conocido como «Alito Moreno» sino porque ya es un veterano, 95 años, si la muerte en personas de edad avanzada generalmente es vista como parte natural del ciclo vital, ¿porque en el caso del PRI no sería visto de esa manera?
Ya vivió desde la época de los Baby Boomers, hasta la generación Alfa, pero con su mismo modelo de hacer política, se alejó de la población, para sólo atender intereses particulares, ni siquiera de grupo, eso les hizo perder la unidad y alineación disciplinada que los definía, dejaron de hacer cuadros políticos para el cambio generacional y en su lugar los “heredaban” con el orgullo de su nepotismo.
Como un negocio familiar, si hacemos cuentas a Alito le tocó ser el nieto de lo que visualizó, Plutarco Elías Calles, y como se dice la tercera generación usualmente crece con comodidades que son producto de las generaciones de los abuelos y padres, de tal modo que los gobernadores, alcaldes, candidatos perdieron el foco de incrementar el dominio político, social y económico, a simplemente dilapidar todo el “oro a cambio de espejos”.
Tampoco podemos dejar pasar de largo las traiciones al interior por parte de algunos exgobernadores, que probablemente se vieron obligados a dejar su espacio para Morena a cambio de impunidad y/o una embajada. Que tibiamente fueron expulsados del partido, y tampoco les causó algún tipo de daño o incomodidad.
¿Morena será el Nuevo PRI? Si, aunque suena duro y demasiado simplista, es una comparación compleja y sujeta a interpretación de acuerdo con la percepción de cada uno. Entonces revisamos diferencias y similitudes entre cada partido.
El PRI tiene sus raíces en la consolidación de diversos grupos políticos después de la Revolución Mexicana en 1929, mientras que Morena fue fundado en 2014 por Andrés Manuel López Obrador, ex militante del PRI, y otros políticos como una respuesta a lo que percibían como la corrupción y la inequidad del sistema político tradicional, misma que ha sido denunciada por medios como Latinus.
El PRI dominó la política mexicana durante gran parte del siglo XX, ejerciendo un control casi total sobre el gobierno federal y muchos estados. Morena, emergió como un partido con un rápido ascenso al poder, ganando la presidencia con López Obrador en 2018 y obteniendo una mayoría en el Congreso y refrendándola en 2024, de hecho con sus aliados gobernarán 24 de 32 entidades, como lo hacía antes el PRI con sus partidos satélites.
Ambos partidos han sido caracterizados por hacer coaliciones de diversos intereses políticos, sociales y económicos. En el caso de Morena, dividámoslos en dos grandes grupos, aunque son más, por un lado, están los que se consideran los “puros” genuinos y radicales representantes del movimiento de López Obrador y de la izquierda, que muestran un sentimiento de revancha que no están dispuestos a dialogar, muchos menos negociar y por el otro, corrientes más pragmáticas o moderadas que se dieron cuenta que se requiere de una visión incluyente ante el electorado, y que al menos aún usan las prácticas básicas de la política, hay que recordar que por lo menos el PRI les enseñó a muchos políticos mexicanos de otros partidos.
Además como se mencionó anteriormente ex servidores públicos, desde gobernadores, legisladores o alcaldes principalmente del Partido Revolucionario Institucional se han integrado a Morena (para mantener sus privilegios o Status Quo); de hecho casi la mitad de los gobernadores de Morena, militaron en el PRI; algunos exgobernadores han sido cooptados por Morena a cambio de impunidad o nuevos encargos en algún órgano de gobierno, como en los casos de Quirino Ordaz, embajador en España; Claudia Pavlovich, cónsul en Barcelona; Carlos Aysa (gobernador interino en lugar de “Alito” en Campeche), embajador en República Dominicana; Carlos Joaquín, embajador en Canadá; Omar Fayad, embajador de México en Noruega. Mientras que el caso de Alfredo del Mazo, aún no se concreta por los problemas que pudiera tener con las cuentas de Andorra, por el caso Juan Collado, sin embargo la candidata que él propuso, Alejandra del Moral, y que perdió en el Estado de México, se rumoró que había renunciado al PRI porque habría negociado la Secretaría de Turismo en el gobierno de Claudia Sheinbaum, aunque la versión de ella fue porque “El PRI que conocí, al que orgullosamente representé y defendí, ya no es el mismo. Se ha alejado de ser la voz auténtica del pueblo”.
Tanto el PRI como Morena han enfrentado señalamientos por corrupción, falta de transparencia y manejo político autoritario en ciertos momentos. Sin embargo, es importante señalar que cada partido ha operado en contextos políticos diferentes y ha respondido a diferentes desafíos históricos y sociales.
En resumen, aunque hay algunas similitudes en términos de estructura política y dominio electoral, así como críticas compartidas, y parezca simplista considerar a Morena como el «nuevo PRI». Morena ha surgido en un contexto político diferente y ha promovido cambios significativos en la política mexicana, que impuso el PRI, aunque también enfrenta desafíos y críticas similares a las que enfrentó el Revolucionario Institucional en su momento de dominio político.
Priistas preocupados e inconformes, cuya vocera es Dulce María Sauri, piden evitar o detener la reelección de ‘Alito’ Moreno, en la Asamblea Nacional Ordinaria del PRI, convocada para este domingo 7 de julio, pues advierten que en caso de que él busque su reelección se estaría condenando al partido a su destrucción, tomando como base los terribles resultados de las elecciones.
Avizoran que el Partido Revolucionario Institucional sería un satélite de Morena “Con la dirigencia encabezada por Alejandro Moreno el fin del PRI tiene año y es 2030 (…) Si consuma esto va a estar en condiciones de reducir al PRI a una franquicia que se va a vender al mejor postor”, aseguró Dulce María Sauri en entrevista para Radio Fórmula. Para entonces el PRI tendría 101 años de vida, ¿Cuál cree que será la salud de éste?
¿Y qué tal si Morena es un pacto sucesorio pensado desde el principio por los fundadores del PRI, para mantener el poder político y simplemente habría que imponer nuevas condiciones, para simular renovación, alternancia, cambio y mantener «contentos» a los sectores social, económicos y políticos que le dieron origen?
Pedro Hugo Montero Vázquez
Consultor en Comunicación y Estrategias
