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Espada del Augurio 12 de marzo 2025

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Espada del Augurio

Por:Pedro Hugo Montero

La sorpresiva renuncia de Rogelio Ramírez de la O como secretario de Hacienda y Crédito Público ha desatado un torbellino de incertidumbre económica y política en el país. Oficialmente, se ha argumentado que su salida responde a «compromisos familiares fuera del país«, pero en la opinión pública y en los círculos políticos resuenan otras versiones que apuntan a presiones internas dentro del gobierno de Claudia Sheinbaum y desavenencias con la política fiscal de la nueva administración.

Ramírez de la O, un economista con gran reconocimiento en los mercados internacionales, representaba un factor de estabilidad en un momento en que México enfrenta retos significativos, como la amenaza de aranceles por parte del presidente Donald Trump. Su dimisión generó fuertes reacciones en redes sociales, donde tendencias como #CrisisEconómicaMX y #GabineteSheinbaum reflejan el temor de los ciudadanos y analistas ante el rumbo económico del país.

Sin embargo, lo más preocupante no es solo la renuncia de Ramírez de la O, sino su sustituto: Edgar Amador Zamora. Lejos de inspirar confianza, su nombramiento ha sido recibido con escepticismo y crítica, ya que, según una investigación de Emeequis después retomada por Latinus, Amador Zamora fue inhabilitado en 2021 por la Contraloría de la Ciudad de México debido a presuntos malos manejos en el fideicomiso de reconstrucción tras el sismo de 2017.

Su llegada a la Secretaría de Hacienda marcará un cambio de escuela… y de estilo. ¿Cómo es posible que alguien con semejantes antecedentes sea colocado al frente de las finanzas públicas del país? ¿Será posible que en el Senado Adán Augusto no logre ratificar este nombramiento?

El mensaje de Sheinbaum al nombrar a un funcionario con antecedentes cuestionables es preocupante: la prioridad no parece ser la estabilidad económica ni la confianza en las instituciones, sino la lealtad política y el control sobre la política fiscal. Esto contradice el discurso oficial de combate a la corrupción y transparencia en el servicio público.

A nivel internacional, esta decisión también podría traer repercusiones. Es por ello que Ramírez de la O fue designado asesor presidencial y ofreció negociaciones con bancos internacionales. La confianza de los mercados y de los inversionistas en México depende en gran medida de la credibilidad de sus instituciones financieras. Un secretario de Hacienda con antecedentes de inhabilitación podría ser visto como un signo de debilidad gubernamental y de posible politización de la economía.

La salida de Ramírez de la O no solo deja un vacío técnico, sino que también expone las grietas de un gobierno que, a escasos meses de haber iniciado, ya enfrenta cuestionamientos sobre su capacidad de manejar una economía tan compleja como la mexicana.

En estos momentos, México necesita claridad, estabilidad y confianza. Sin embargo, con decisiones como esta, el gobierno de Sheinbaum parece caminar en dirección contraria. La pregunta que queda en el aire es: ¿qué otras sorpresas nos esperan en este sexenio?

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