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Chelerías, un eslabón de la industria del Pecado en la CDMX

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Espada del Augurio

Pedro Hugo Montero

La llamada “industria del pecado” se refiere a sectores económicos que generan ingresos a través de actividades moralmente cuestionables o dañinas para la sociedad, como el juego, las apuestas, el consumo de alcohol, el tabaco, el trabajo informal y la explotación laboral. En el contexto de la Ciudad de México, las “chelerías” son un eslabón clave de esta industria, donde se venden principalmente bebidas alcohólicas en zonas clandestinas o informales. El consumo excesivo de alcohol en estos espacios genera problemas de salud, adicciones y conductas de riesgo, fortaleciendo la percepción de que estas prácticas resultan socialmente nocivas.

La responsabilidad de controlar y regular esta situación recae principalmente en el Gobierno Central de la Ciudad de México y Congreso de la Ciudad de México, quienes enfrentan el reto de coordinarse con las alcaldías y la sociedad para mitigar el impacto de estos establecimientos.

Sin embargo, los altos costos y los largos procesos burocráticos para obtener permisos legales han facilitado el crecimiento de éstas actividades clandestinas. Un permiso puede costar entre 30 y 150 mil pesos, bajo el certero criterio “según el sapo la pedrada”, dependiendo de la negociación con las autoridades locales, lo que hace que muchos opten por operar fuera de la ley.

Este fenómeno no es exclusivo de una sola alcaldía; se manifiesta en diferentes zonas de la ciudad con particular fuerza en alcaldías de alta densidad poblacional y vida nocturna activa:

Ambos niveles de gobierno, local y central, deben trabajar para entender el impacto que las chelerías y el consumo excesivo de alcohol tienen en la comunidad. Las decisiones deben basarse en datos y en un análisis profundo de las necesidades de los ciudadanos.

En resumen, regular las chelerías clandestinas no es lo mismo que legalizar lo ilegal. Se trata de formalizar y controlar un sector que, al estar en la informalidad, plantea riesgos para la salud pública y la seguridad. Una regulación adecuada puede contribuir a reducir problemas asociados con el consumo de alcohol, como lo pueden ser mitigar el incremento en la violencia, venta y uso de drogas, o prostitución, por mencionar algunas, y así mejorar la calidad de vida en las comunidades y garantizar que quienes operan en este sector lo hagan de manera responsable y segura.  Si la política de Morena es culpar al pasado de los problemas actuales, ¿El problema se agravó en el gobierno anterior? ¿El de Batres que fue conclusión del de Sheinbaum? Usted saque sus conclusiones.

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