Por: Pedro Hugo Montero
Si bien el uso de motocicleta en la ciudad de México para agilizar el desplazamiento de personas y mercancías pareciera ser positivo, no necesariamente lo es.
Últimamente nos hemos enterado por los medios de comunicación que se han detenido conductores de estos vehículos mal llamados “Bikers” porque ese concepto pretende suavizar su presencia, al prestarse a confusión con ciclistas.
Por ejemplo ayer la SSC detuvo a 21 motociclistas por alteración al orden público en calles de la Ciudad de México -incluidos 3 menores de edad-; anteriormente los vecinos de la alcaldía Tlalpan, denunciaron por medio de redes sociales, para luego trascender a medios de comunicación masiva, casos de violencia de motociclistas a automovilistas y transeúntes, sin motivo alguno.
El mes pasado 18 motociclistas, entre ellos cinco menores de edad, fueron detenidos por presuntamente rociar con extintores a automovilistas y policías, en calles de la alcaldía Cuauhtémoc. O que elementos de la SSC de la CDMX realizan operativo de motociclistas en la alcaldía Álvaro Obregón, únicamente revisan que la documentación esté en regla, pero de ahí no pasa.
Lo que si es una percepción general de las personas ajenas a ellos, es que cuando varios están presentes en las calles de la ciudad transmiten una sensación de miedo, pero ¿miedo por qué? Porque hemos sabido de casos de violencia gracias a los medios, las redes, y en ocasiones hemos visto o enterado de un caso.
Por otra parte es sabido que el crimen organizado en la Ciudad de México a menudo utiliza motociclistas para llevar a cabo una variedad de actividades ilícitas y enviar mensajes de intimidación o control. Como los casos mencionados anteriormente.
Otro ejemplo es que algunos actúan como recaudadores de cuotas de extorsión o «derecho de piso» de negocios locales, y previamente utilizan motocicletas para entregar amenazas escritas o verbales a comerciantes y empresarios que deben pagar las cuotas, incluso ha habido casos que los motociclistas son encargados de ejecutar a sus víctimas como el caso de la joven que fue agredida a balazos en los momentos en que salía del bar La Puri, localizado en el Centro de la Ciudad de México, o el de que una persona murió y otra quedó herida tras ser atacadas con 30 balazos en la alcaldía Venustiano Carranza, en la CDMX; hay infinidad de casos, realmente la responsabilidad en primer lugar es de la SSP CDMX y en segundo de la Semovi, más porque ahora con la “moda” de las “electro bikes”, que no son motos sino “juguetes” se incrementan los riesgos.
No olvidemos los clásicos que utilizan motocicletas para realizar asaltos rápidos a transeúntes, escapando velozmente del lugar. O las dedicadas al narcomenudeo, que no son otra cosa que motociclistas que entregan drogas a consumidores en diversas áreas de la ciudad, la movilidad y discreción de las motocicletas facilitan estas transacciones.
Esa es la parte del crimen organizado que el gobierno de la Ciudad de México se niega a reconocer y no tiene idea de cómo prevenir o combatir.

