Por Pedro Hugo Montero
Probablemente hayas escuchado la frase «lo barato cuesta caro» que es un refrán popular que se utiliza para expresar la idea de que optar por una opción más económica a menudo resulta en gastos adicionales a largo plazo. Esta expresión subraya la importancia de considerar la calidad y el valor a largo plazo en lugar de centrarse únicamente en el precio inicial.
O esta otra, «A caballo regalado no se le ve el colmillo» que nos recuerda la importancia de la gratitud y la humildad al recibir algo gratuitamente. Aunque es prudente ser consciente de posibles costos ocultos, también es esencial valorar el gesto y aceptar lo que se nos ofrece con una actitud positiva.
Retomo estas dos frases en un mismo contexto. En la Ciudad de México, en lugares públicos, parques, escuelas, o cerca de las cámaras de videovigilancia del gobierno instaladas, o alguna estación de transporte público habrás notado que te dan internet «gratuito» por parte del gobierno de la CDMX o de la propia Comisión Federal de Electricidad (CFE), te puedes conectar libremente, pero puede estar en riesgo tu dispositivo rumbo a un hackeo.
Por otra parte el propio gobierno federal a los beneficiarios de programas sociales, que lo soliciten, les obsequia Chips del Bienestar cuyo objetivo declarado es proveer a los beneficiarios de los programas sociales con una tarjeta que incluye un chip electrónico, permitiendo una administración más eficiente y segura de los recursos.
Paralelamente la CFE regala una tarjeta SIM con tecnología 5G que regala la CFE TEIT incluye 5 GB de datos para navegar en internet, acceso sin costo a las redes sociales, 150 minutos para llamadas y 500 mensajes de texto (SMS). Estos beneficios estarán disponibles durante 12 meses de forma gratuita.
Todo suena cautivador y bien intencionado, pues se atienden las necesidades de conectividad de las personas, pero ¿Quién te garantiza que las tarjetas SIM que te obsequian no están hackeadas? Nadie. Y menos en un gobierno paranoico que afirma que los que piensen diferente están en su contra, por el simple hecho de cuestionar su dogma.
Pues hay que reconocer que las tarjetas SIM son un agujero de vulnerabilidad que da lugar a posibles y numerosas situaciones de ataque, donde los criminales pueden transferir dinero por SMS a un número de cuenta, llamar a números de pago, abrir páginas de phishing en el navegador o descargar troyanos. Y uno como usuario final prácticamente no puede hacer nada.
Así es como recibes llamadas de números que no conoces, o mensajes de texto supuestamente de tu banco pidiendo que confirmes algunos datos y con ellos te vacíen tus cuentas. Incluso los bancos te advierten que «si alguien te llama y te pide tu NIP u otros datos de tu tarjeta, como fecha de vencimiento o el CVV, ¡no se los proporciones!, es un intento de fraude.»
O te pueden llegar mensajes SMS o Correos sobre paquetes que no se pueden entregar, te dicen que faltan datos para tu entrega y/o te mandan ligas para que accedas a ellas y tu des la información que necesitan, entre otros casos, digamos que sólo poniendo atención y tomando medidas preventivas lo puedes evitar.
¿Y si realmente el gobierno quiere espiar tu celular? Legalmente no puede pedir a las empresas de telefonía los datos de los celulares de los usuarios, pues esto viola el derecho a la protección de datos personales, pero si tomamos en cuenta que Manuel Bartlett actual Director de la CFE, fue secretario de gobernación en el sexenio de Miguel de la Madrid y como encargado de la supervisión de las elecciones anunció la caída del sistema en la elección de 1988, y se ha sospechado que tuvo que ver en la victoria de Morena en 2024.
¿Qué crees que pase con la información que recaude por medio del Chip que te regalaron? Mínimo te mantendrán vigilado, obvio no hay tanta gente para escuchar conversaciones o leer mensajes, pero si se puede resolver con ayuda de la Inteligencia Artificial, entonces con todos los riesgos que actualmente existen, ¿te atreverías a pedir cualquiera de esos dos chips? No es recomendable como tampoco lo es conectarte al internet gratuito del gobierno pues los costos ocultos en esos “regalos”, más bien actúan como dulces envenenados.

